La Diócesis de Pereira fue creada por Su Santidad el Papa Pío XII, mediante la Bula "Leguntur Saepissime" del 17 de diciembre de 1952.
Fue desmembrada de la entonces diócesis de Manizales y le fueron anexados algunos territorios de la que en aquel tiempo era la Prefectura Apostólica del Chocó.
La Bula expresa que: "La Diócesis de Pereira constará de los territorios siguientes: La Parroquia de Nuestra Señora de la Pobreza, de Nuestra Señora de la Valvanera, Virginia, Viterbo, Apía, Santuario, Belén de Umbría, Mistrató, Anserma, Belalcázar, Guática con su vicaría parroquial de San Clemente, Risaralda, San José con la parte que se llama la Libertad, Riosucio con su vicaría parroquial de San Lorenzo, Quinchía, Supía, Bonafont, Marmato, Marsella; de las Vicarías parroquiales de Arabia, Balboa, la Celia y Dos quebradas, y finalmente, de las cuasi-parroquias de Pueblo Rico y San Antonio del Chamí".
"La Diócesis de Pereira, tendrá por capital y por sede a la ciudad de Pereira, y el templo de Nuestra Señora de la Pobreza quedará elevado a la dignidad de Iglesia Catedral".
El día 18 de Diciembre de 1952, Su Santidad, el Papa Pío XII, nombró como Obispo de la nueva diócesis a Monseñor Baltasar Álvarez Restrepo, hasta ese entonces Obispo titular de Amizone y Auxiliar del Obispo de Manizales, Monseñor Luis Concha Córdoba.
Monseñor Álvarez Restrepo tomó posesión de la Diócesis el 23 de Febrero de 1953. Con gran celo pastoral orientó la Iglesia particular hacia el gran cambio que generó el Concilio Vaticano II, del cual hizo parte.
Durante 23 años ejerció un fecundo ministerio episcopal, dejando huella por su intensa vida de oración, por su amor a los pobres y su dedicación a la pastoral educativa.
El 30 de Junio de 1976, el Papa Pablo VI aceptó su renuncia como Obispo de la Diócesis de Pereira y se radicó en Medellín donde murió el 26 de Marzo de 1988. Sus restos mortales descansan en la Catedral Nuestra Señora de la Pobreza de Pereira.
A la renuncia de Monseñor Álvarez, le sucedió en el gobierno eclesiástico de la Diócesis de Pereira, Monseñor Darío Castrillón Hoyos, quien había sido nombrado Obispo Coadjutor con derecho a sucesión de Pereira, el 18 de Julio de 1971, cargo que ejerció hasta el primero de Julio de 1976, cuando se posesionó como Obispo residencial.
Monseñor Castrillón Hoyos orientó la Diócesis con gran inteligencia, lideró programas pastorales de gran envergadura y fundó la Universidad Católica, El Seminario para Adultos, la Hostería los Frailes, el Seminario Mayor, el Cenobio Getsemaní, la Casa de Retiros Santa María de los Ángeles. Impulsó la especialización de su presbiterio en las universidades europeas y cuidó diligentemente de la formación permanente del Clero.
Mientras que Monseñor Castrillón pastoreaba la Diócesis de Pereira, sirvió a la Iglesia Latinoamericana como Secretario General y luego Presidente del CELAM.
En julio de 1984 el Papa Juan Pablo II nombró Obispo Auxiliar de la Diócesis de Pereira, a Monseñor Hernán Giraldo Jaramillo, quien dio testimonio por su vida austera y su ardor misionero. Fue promovido como Obispo de la diócesis de Málaga-Soatá en noviembre de 1987.
Pocos meses después, el Santo Padre nombró como ayuda para la labor pastoral de Monseñor Castrillón a Monseñor Rigoberto Corredor Bermúdez, como nuevo Obispo Auxiliar de Pereira. Monseñor Corredor Bermúdez ha sido el único sacerdote del presbiterio diocesano de Pereira en recibir la dignidad Episcopal. Fue consagrado Obispo titular de Rusgunie y Auxiliar de la Diócesis de Pereira, el 26 de Marzo de 1988 en la Catedral de Pereira.
Monseñor Castrillón fue nombrado Arzobispo de Bucaramanga el 16 de diciembre de 1992 y tomó posesión de su nueva sede el 11 de Febrero de 1993. Actualmente es Cardenal de la Iglesia, y se le ha encomendado la misión de Prefecto de la Congregación para el Clero.
En febrero de 1993, al quedar vacante la Diócesis, Monseñor Rigoberto Corredor fue elegido Administrador diocesano de Pereira, ministerio que ejerció hasta el 11 de febrero de 1994, cuando Monseñor Fabio Suescún Mutis, nombrado por Su santidad Juan Pablo II obispo residente de Pereira el 20 de Noviembre de 1993, tomó solemne posesión de la Sede diocesana.
Cuando el nuevo Obispo de Pereira, Monseñor Fabio Suescún Mutis, asumió el pastoreo de la Diócesis, Monseñor Rigoberto Corredor continuó vinculado a esta Sede como Obispo Auxiliar hasta el 30 de noviembre de 1996, cuando fue nombrado Obispo de Buenaventura, sede de la cual tomó posesión el 14 de febrero de 1997.
Desde el comienzo de su ministerio episcopal en Pereira, Monseñor Suescún Mutis se empeñó en llevar a cabo la tarea de la Nueva Evangelización. Después de un serio análisis de la vida pastoral de la diócesis mediante una serie de reuniones y consultas se optó por asumir el Proceso Diocesano de Nueva Evangelización (PRODINE) como programa pastoral desde el cual han girado desde entonces todas las actividades pastorales de la diócesis. Este Proceso Diocesano fue asumido y dirigido personalmente en cada una de sus etapas por Monseñor Fabio.
Con el fin de apoyar la acción evangelizadora de la Iglesia, Monseñor Suescún impulsó las diversas obras diocesanas existentes e instituyó otras, tales como: La Escuela Diocesana de Teología, El Centro de Evangelización “San Pablo”, el Centro de Evangelización “María Magdalena”, la Casa de Encuentro “Betania”.
Algunas otras obras de importancia en la Diócesis surgidas bajo la acción pastoral de Monseñor Fabio Suescún Mutis son: El Banco Diocesano de Alimentos y el Hogar de Paso “Refugio Santa Marta”.
A Monseñor Suescún Mutis el Santo Padre lo nombró Obispo del Ordinariato Militar para Colombia el 17 de enero de 2001, sede que asumió el 8 de marzo del mismo año. Desde ese momento ejerció también su ministerio episcopal como Administrador Apostólico de la Diócesis de Pereira hasta el 21 de septiembre de 2001, cuando toma posesión de la Diócesis de Pereira el Excmo. Señor Tulio Duque Gutiérrez..
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