| Falleció Monseñor Mario Giraldo Zuluaga |
| Domingo, 11 de Diciembre de 2011 17:47 |
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Después de sufir ejemplarmente una larga enfermedad, este 11 de diciembre falleció en la ciudad de Pereira Monseñor Mario Giraldo Zuluaga, a la edad de 83 años.
Monseñor Mario fue ordenado sacerdote el 20 de noviembre de 1955, y desde entonces dedicó su vida totalmente al ministerio sacerdotal en bien de la diócesis de Pereira, en donde ejerció, entre otros, los siguientes cargos: Canciller Diocesano, Párroco de Nuestra Señora de la Inmaculada (Viterbo, Cds.), párroco en las parroquias de la Valvanera y la Catedral de Pereira, Vicario de Pastoral, rector del Seminario Menor, fundador y Rector del Seminario Mayor María Inmaculada; fundador del Seminario de Adultos San Juan María Vianney y, en sus últimos años, profesor de lenguas clásicas del Seminario Mayor.
Damos gracias a Dios por la rica y fructífera vida sacerdotal de este hombre de Dios, quien fuera para todos un ejemplo de bondad, sencillez, dedicación, piedad y comprensión, entre tantas otras virtudes por él enseñadas y practicadas.
![]() Las exequias, a las que asistieron un gran número de sacerdotes y fieles, tuvieron lugar en la Catedral de Nuestra Señora de la Pobreza y fueron presididas por el Obispo de la Diócesis, Monseñor Rigoberto Corredor Bermúdez, quien en su homilía expresó que era "difícil sintetizar lo que fue la vida de monseñor Mario, monumento de vida sacerdotal": Bondad de corazón, sentido de amor a la Iglesia, una existencia vivida en el rosario, en el amor a la Virgen y en no dejar el Breviario. "¿Cómo imitar a quien se entregó a Dios, a la Iglesia y a la misión de formar sacerdotes? ¡Qué gran signo de la presencia de Dios! Que él interceda por nosotros.
El Obispo y el Presbiterio de la Diócesis de Pereira expresan a la familia y amigos de Monseñor Mario Giraldo sentimientos de profundo pesar por la partida hacia la casa del Padre de este gran sacerdote y hombre de Dios, a la vez que se unen en oración para que Dios le conceda participar de la suerte de los justos y celebrar en la Jerusalén celestial la Bodas eternas del Cordero. |